¿Lesiones? Descubre cuáles son las más comunes y por qué se producen

¿Lesiones? Descubre cuáles son las más comunes y por qué se producen

La practica deportiva conlleva notables beneficios para nuestra salud física y mental. Sin embargo, como es lógico, también lleva aparejado un riesgo de sufrir lesiones de mayor o menor envergadura. No cabe duda de que en primer lugar debemos mirar por nuestra salud y bienestar, pero no es menos cierto que las lesiones llevan aparejado un coste económico y social notable pues en ocasiones nos incapacitan y no obligan a tomarnos una baja laboral.

Obviamente no todas las prácticas deportivas conllevan el mismo nivel de riesgo de lesionarse ni ocasionan lesiones tan graves. Así diversos estudios apuntan que aproximadamente un 35% de las personas que entrenan con frecuencia en la sala de fitness han sufrido algún tipo de lesión. Esta tasa que puede parecer algo elevada, se debe a la heterogeneidad de las personas que practican deporte en el ámbito de una sala de fitness. Personas de diferentes edades y sexos practicando en deporte sin control alguno o supervisión son el caldo de cultivo ideal para que aparezcan lesiones.

Técnicas incorrectas en el entrenamiento, equipamientos inadecuados o deteriorados, y anormalidades biomecánicas y antropométricas son las causas mas frecuentes de las lesiones en el ámbito del fitness(Jacobs S, Berson 1986). Si nos centramos en la técnica (principal causa de lesión en la sala de fitness) encontramos algunas pistas que pueden ser muy interesantes para evitar caer nosotros en los mismos errores. Así Las lesiones más frecuentes en el fitness se suelen producir por sobrecarga de trabajo muscular o por acciones traumáticas; otras variables como la velocidad de ejecución, la carga utilizada o el control postural también influyen.

En cuanto a la distribución corporal, la mayoría, el 45,1 %, se concentrar en el tren superior. Entre ellas destacan las tendinopatías del hombro, codo y muñeca. La incidencia lesional en el caso de practica de actividades dirigidas parece que afecta más al tren inferior provocando alteraciones en las articulaciones distales, rodilla y tobillo por la repetición de cargas de impacto.

Aunque abordaremos el tema de manera más exhaustiva en sucesivos artículos de nuestro blog, no queremos dejar pasar esta oportunidad para plasmar algunas pinceladas a cerca de las lesiones más frecuentes y como podemos prevenirlas.

Mialgia Diferida: Bajo este nombre que sugiere una lesión de cierta gravedad se esconden en realidad las populares agujetas. No se trata, a priori, de una lesión grave. Pero lo cierto es que puede resultar incapacitante y en casos extremos puede llegar a provocar episodios de fiebre. Para evitarlas debemos realizar un buen calentamiento incluyendo estiramientos de los grupos musculares que trabajaremos de manera más intensa durante la sesión.

Contractura: Un mal gesto o una tensión excesiva puede provocar una contracción involuntaria y muy dolorosa de un músculo o un grupo de fibras. Como en el caso anterior lo mejor es prevenir realizando un buen calentamiento y aumentando la intensidad de la sesión de manera paulatina.

Tendinitis: Se produce por la repetición de un gesto o por una sobrecarga en una determinada parte del cuerpo. Esta lesión es muy típica en los principiante por lo que el principal consejo es medir nuestras fuerzas y no querer en un par de sesiones ponernos al día. Para mitigar sus efectos debemos aplicar frío en la zona afectada y una vez remita el dolor realizar pequeños estiramientos para recuperar la elasticidad en la zona.

Rotura de fibras: La rotura de fibras se percibe como un pinchazo repentino y doloroso. Las causas suelen ser la realización de un estiramiento brusco, la tensión excesiva en un músculo ya fatigado o un calentamiento deficitario. Para evitarla debemos calentar correctamente y evitar posiciones forzadas y la deshidratación.

Condromalacia rotuliana: Esta lesión afecta al cartílago de la rótula y se traduce en dolor en la parte anterior de la rodilla. Se produce por un traumatismo directo en la zona, por una mala postura o ejecución a la hora de correr o por sobrepeso. Aunque también puede estar provocado por malformaciones congénitas. Esta lesión ya tiene una cierta envergadura y precisaremos de asistencia especializada para evitar que se repita y para una correcta recuperación.

¿Y tú? ¿Cuál ha sido la peor lesión que recuerdas?

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